Leyenda popular, contada a nuestra manera
El baile del Diablo en el casino de Hermosillo
Casino del Diablo, Hermosillo (Sonora)
Una joven desobedece a su madre para acudir al baile de un exclusivo casino de Hermosillo, donde la espera un misterioso desconocido.

Hermosillo, Sonora, alrededor de mil novecientos cuarenta y cinco. El Casino del Diablo. Un club de campo exclusivo, fundado por un general.
Era el epicentro de la élite de Hermosillo. Fiestas de fin de año, bailes elegantes... un lugar de sueños para muchos.
Mil novecientos cincuenta y uno. Una joven de dieciséis años, Linda, anhelaba ir al gran baile. Su madre se lo prohibió.
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Desesperada, en su habitación, susurró una promesa al aire. Ofreció su alma a cambio de una sola noche en el baile.
Milagrosamente, llegó al casino. Entre la multitud, un hombre apuesto, con una mirada hipnotizante, la invitó a bailar. Su gracia era inusual, casi flotaba.
Bailaron sin descanso. Linda sintió un escozor en la espalda, una marca ardiente. El dolor se hizo insoportable.
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De repente, el rostro del hombre se marchitó, su piel se quemó. Un olor a azufre invadió el salón.
Entonces lo vio: en lugar de pies, una pata de gallo y una pezuña de cabra. La joven gritó. El demonio se había revelado.
El casino se llenó de llamas. La joven cayó en un delirio del que nunca despertaría. El lugar quedó reducido a cenizas.
La versión oficial habló de sabotaje. Pero la leyenda susurra que el general fundador tenía un pacto, y aquella noche de mil novecientos cincuenta y uno, la cuenta se saldó.
Este relato nació como un vídeo
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