Relatos Extraordinarios

Hoteles con leyenda

Paradores con leyenda: dormir donde dicen que hay fantasmas

Castillos, conventos y palacios convertidos en hotel, con siglos de historia y alguna que otra presencia que nunca hizo el check-out. Esto es lo que se cuenta de cada uno, según la propia red de Paradores. Créetelo o no, pero reserva la habitación.

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Cardona · Barcelona

Parador de Cardona

El parador ocupa parte del castillo de Cardona, una fortaleza del siglo IX con elementos románicos y góticos.

Habitación 712 y torre de la Minyona

Cuenta la leyenda que Adalés, hija del vizconde de Cardona, se enamoró del príncipe musulmán Abdalà durante una visita al castillo. Al descubrirse sus encuentros, su familia la encerró en la torre de la Minyona, donde acabó muriendo. Según el relato, Abdalà ofreció sus riquezas y renunció a su religión para salvarla, pero no logró liberarla; después, los guardias lo mataron cuando regresó al castillo.

Se dice que los enamorados todavía se buscan cerca de la habitación 712, la más próxima a la torre. Algunos huéspedes aseguran haberlos visto u oído, y empleados han contado que recibieron respuestas desde la estancia cuando estaba desocupada. También circula otro relato: durante un tiempo, los muebles de esa habitación aparecían agrupados en el centro, como si se hubieran desplazado solos durante la noche. Ese mismo relato señala que, más adelante, dejaron de producirse aquellos movimientos.

Fuentes: Paradores · Paradores · Paradores · Wikipedia

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Sigüenza · Guadalajara

Parador de Sigüenza

Castillo con raíces en la época de dominación árabe, ampliado a partir de 1123 y convertido en Parador en 1976.

Celda del salón de Doña Blanca, en el ala derecha del Parador

Cuenta la leyenda que Blanca de Borbón pasó cuatro años encerrada en el castillo de Sigüenza por orden de su esposo, Pedro I. El rey, enamorado de María de Padilla, la habría repudiado poco después de la boda. Tras su cautiverio, Blanca fue trasladada a Jerez y después a Medina Sidonia, donde murió joven. Se dice que su fantasma regresó al castillo que había sido su prisión.

El relato tiene un escenario tangible dentro del actual Parador: la celda situada en el salón de Doña Blanca, en el ala derecha del edificio. Allí se conservan una silla y un escritorio que reproducen los que hubo durante su estancia. Los huéspedes pueden conocer este espacio mediante las visitas que organiza el Parador.

Fuentes: Paradores · Paradores · Paradores

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Jaén · Jaén

Parador de Jaén

El Parador de Jaén se identifica como Castillo de Santa Catalina.

habitación 22

Se cuenta que un huésped de la habitación 22 despertó una noche al escuchar golpes en la puerta y voces femeninas. El episodio habría motivado una reclamación por la presencia de un fantasma. En 1984, un equipo de parapsicólogos estudió el caso y atribuyó aquellas voces a una muchacha que, según esa interpretación, había muerto siglos antes por un desengaño amoroso. Así quedó ligada a esta habitación la historia de una joven cuya voz perturbaría el descanso.

Otra leyenda habla del «Terrible Lagarto», un cautivo que habría fallecido de hambre en el castillo. Se dice que su espíritu recorre los salones y que, durante la sobremesa, puede tomar la apariencia de los huéspedes. Lo describen como una presencia inofensiva, capaz de hacerse pasar por alguien que, de pronto, parece haber olvidado la conversación.

Fuentes: Paradores

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Limpias · Cantabria

Parador de Limpias

Edificio de finales del siglo XIX, construido por encargo de Manuel de Eguilior y utilizado como residencia de verano por Alfonso XIII.

Cuenta la leyenda que Margarita sigue recorriendo los pasillos del actual Parador de Limpias. Sobrina de Manuel de Eguilior, quien mandó levantar el edificio, era aficionada al piano y murió de pulmonía a los 29 años. El relato presenta su espíritu como una presencia que habría permanecido en la casa después de aquella muerte temprana, acompañado por otros dos fantasmas.

Las versiones cambian al identificar a esas otras presencias. Una sitúa junto a Margarita a su hijo y a un sirviente de Manuel de Eguilior. Otra atribuye los tres fantasmas al propio Eguilior, conde de Albox y gobernador del Banco de España, a su sobrina y al sirviente de ella. En ambas, la leyenda mantiene a la familia ligada al edificio más allá de la muerte.

Fuentes: Paradores · Paradores

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Olite · Navarra

Parador de Olite

Cuenta la leyenda que en el Parador de Olite permanece el espíritu de un príncipe, pendiente del retrato que lo representa. Su empeño es que la lámpara que alumbra el cuadro siga encendida: se dice que, incluso cuando el edificio se queda sin electricidad, esa luz continúa iluminando su imagen.

Según este relato, el príncipe parece querer recordar con ese resplandor que sigue allí y que considera suyo el palacio. Se le describe como una presencia apacible y discreta, que no incomoda a quienes se alojan en el parador ni altera su descanso.

Fuentes: Paradores · Paradores

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Cáceres · Cáceres

Parador de Cáceres

El Parador de Cáceres ocupa dos antiguos palacios góticos.

Cuenta la leyenda vinculada al Parador de Cáceres que, durante el asedio de Alfonso IX a Al-Qazires, la hija del señor musulmán de la ciudad se enamoró de un capitán cristiano. Ambos se veían a escondidas a través de un pasadizo. La princesa acabó entregándole las llaves de aquel acceso, lo que permitió a las tropas del rey leonés entrar en la ciudad.

Según el relato, la joven confesó a su padre lo que había hecho. Enfurecido, este recurrió a sus poderes de brujo y la transformó en gallina como castigo. La tradición sitúa el regreso de su sombra cada 23 de abril: se dice que recorre las calles próximas al Palacio de Torreorgaz, lamentando la desgracia que siguió a aquellos encuentros secretos.

Fuentes: Paradores · Paradores

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Almagro · Ciudad Real

Parador de Almagro

Antiguo convento franciscano de Santa Catalina, fundado en 1600 y ampliado en los siglos XVIII y XIX.

habitación 39

En el Parador de Almagro, el relato de misterio gira en torno a una orden: guardar silencio. El antiguo convento de Santa Catalina conserva una iglesia adyacente, y se cuenta que entre sus pasillos, patios y estancias el silencio llega a resultar inquietante. Pero la historia se concentra en un dormitorio concreto, la habitación 39.

Según se dice, quienes descansan allí pueden escuchar a alguien que les manda callar. Una de sus paredes linda con la iglesia, aunque la habitación carece de acceso a ella. El relato sitúa únicamente en esta estancia esa voz que reclama silencio. También plantea una explicación cotidiana: podría tratarse de un huésped de la habitación contigua que pide tranquilidad.

Fuentes: Paradores

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Ávila · Ávila

Parador de Ávila

El Parador de Ávila ocupa el antiguo Palacio de Piedras Albas.

El Parador de Ávila conserva un verraco del siglo V a. C., una figura de toro vinculada a la protección y la fertilidad. A estas esculturas se les atribuye una posible interpretación sobrenatural: se dice que podían albergar espíritus de animales, cuya misión sería proteger a las personas y los caminos.

Esta creencia se relaciona con la cultura prerromana de los castros y es una interpretación del significado de los verracos. En el antiguo Palacio de Piedras Albas, la pieza forma parte de un conjunto que incluye sarcófagos y pilas bautismales. El jardín también reúne restos arqueológicos de la región.

Fuentes: Paradores

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Oropesa · Toledo

Parador de Oropesa

Antiguo castillo de la familia Álvarez de Toledo y Figueroa, que estableció allí su residencia a partir de 1402.

Habitación 204, El Peinador de la Reina

Cuenta la leyenda que la altura de la alcoba de la condesa de Oropesa le jugaba malas pasadas: situada en la Torre del Homenaje, a más de 25 metros del suelo, las ráfagas de viento deshacían su peinado. Había que arreglarle el cabello una y otra vez para que estuviera presentable. Así se explica, en una de las versiones, el nombre de «El Peinador de la Reina».

La estancia es hoy la habitación 204 del Parador de Oropesa y antes recibió el nombre de «El Peinador de la Duquesa». Otra versión relaciona su denominación con ocho grandes cristaleras desde las que se podía vigilar la villa. La alcoba actual cuenta con un salón y siete balcones.

Fuentes: Paradores

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