Relato de ficción
El Descenso: la mazmorra de Álex y Kratos
Álex despierta en una mazmorra donde su perro habla y una consola dicta las reglas de un juego en el que las heridas son reales.

La nada. Luego, el frío de la piedra. Álex abre los ojos a una oscuridad casi total, rota solo por el parpadeo de unas antorchas lejanas.
«¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Dónde estoy? Esto no... no tiene sentido.»
Un gemido familiar le llega desde un rincón. Un alivio momentáneo inunda a Álex al ver a su perro, Kratos, acurrucado junto a una columna.
«¡Kratos! ¡Amigo, estás bien! Por un momento pensé que...»
«¿Que me había perdido el desayuno? La posibilidad es ciertamente alarmante. Por lo demás, estoy intacto.»
«T-tú... ¿has hablado? No. Imposible. Me he vuelto loco. Tiene que haber un altavoz por aquí...»
«Te aseguro que mi laringe es la única fuente de sonido. Aunque aprecio tu escepticismo. La situación es, cuanto menos, anómala.»
Mientras Álex intenta procesar lo imposible, una pantalla translúcida parpadea y aparece frente a él. Lee: Jugador detectado. Bienvenido al Nivel uno.
«¿Nivel uno...? ¿Qué es todo esto? ¿Una especie de juego?»
«Logro desbloqueado: Superviviente Novato: Vives y respiras tras el proceso de abducción. Recompensa: Caja de Superviviente de Hojalata.»
Una caja medio oxidada aparece ante Alex, que todavía sigue intentando asimilar lo que está pasando. Al tocar la caja aparecen un cuchillo cutre y un frasco de un líquido rojo.
Al fijarse atentamente en los objetos se da cuenta de que aparecen unos textos alrededor, como si flotaran en el aire. Se concentra en ellos y aparecen las descripciones:
Publicidad
«Cuchillo del adolescente: no corta, pero mola; Poción de salud: Recupera un 20% de la salud total. CAPÍTULO 2»
Álex sopesa el ridículo cuchillo en su mano, su mente girando a mil por hora. El escepticismo lucha contra la evidencia abrumadora de la locura.
«"No corta, pero mola"... Esto es una broma. Tiene que ser una broma pesada.»
Sus palabras son interrumpidas por un gruñido húmedo y reptante que emerge del pasillo oscuro. Una criatura encorvada, de piel verdosa y ojos malévolos, se arrastra hacia la luz.
«Enemigo detectado: Goblin Merodeador. Nivel uno. Salud: cien por cien.»
«Observación pertinente: una barra con tu propia salud acaba de aparecer en tu campo de visión. Sugiero, vehementemente, mantenerla por encima de la suya.»
El goblin chilla y se abalanza. Álex, actuando por puro instinto, interpone el cuchillo. El impacto le recorre el brazo, pero la criatura le araña el costado. Un dolor agudo y muy real.
«Daño recibido: quince puntos. Daño infligido: veinte puntos. El enemigo ha sido derrotado. Experiencia obtenida: cincuenta puntos.»
El goblin se disuelve en una lluvia de píxeles azulados. En el silencio que sigue, una luz brillante toma forma en el centro de la sala, revelando la figura de La Guía.
«Logro desbloqueado: Primera sangre. Muy bien, asesino, acabas de matar a tu primer enemigo. ¿Como te sientes? Recompensa: Caja de bronce del asesino.»
Todavía temblando, Álex va a tocar la caja, cuando el interrumpe Krátos
«Álex, vienen más bichos de esos por allí, creo que deberíamos buscar una zona segura. He visto en el minimapa una cerca de aquí.»
Publicidad
«¿Minimapa?»
Álex percibe ahora el pequeño mapa en la parte inferir derecha de su visión... y los puntos rojos de los enemigos que se acercan rápidamente. También ve la zona segura de la que habla Kratos. Ambos se dirigen a toda prisa hacia allá. CAPÍTULO 3
Corren sin mirar atrás, con los chillidos de los goblins pisándoles los talones. Atraviesan un arco de piedra y, de repente, un silencio absoluto. El sonido de sus perseguidores se ha desvanecido.
«Zona Segura alcanzada. La salud se regenera lentamente. Los enemigos no pueden acceder a esta área.»
«Lo... lo hemos conseguido. (Se deja caer contra la pared, respirando con dificultad y mirando el arañazo en su costado, que brilla levemente y empieza a cerrarse).»
Con la adrenalina bajando, Álex recuerda la caja de bronce que apareció en su inventario tras la batalla. La abre con manos temblorosas.
«Obtenido: Guantes de cuero raído. Aumentan la velocidad de ataque en un cinco por ciento.»
En el centro de la sala, la figura translúcida que vieron antes les espera. Es La Guía. Su expresión es neutra, como si llevara allí toda la vida.
«Bienvenido a tu primer refugio, Jugador. Has demostrado una capacidad de supervivencia aceptable. Es hora de que entiendas dónde estás.»
«¡Entender! ¡Casi me mata un bicho verde! ¡Mi perro habla y ve minimapas! ¡Nada de esto tiene sentido!»
«Esto es El Descenso. Una prueba. Las reglas son sencillas: Desciende, mata, sube de nivel y sobrevive. Tu único objetivo es alcanzar el piso diez.»
«Una prueba... ¿con qué propósito? ¿Y quién la dirige?»
«Esa información no está disponible para un jugador de nivel uno. La puerta de salida te espera. El resto del piso aguarda tu decisión.»
Este relato nació como un vídeo
Cada semana publicamos historias nuevas en redes. Síguenos para no perderte la próxima. Las ilustraciones son recreaciones, no fotos del lugar.
Publicidad
Relatos parecidos

Barrio de la Rondilla, Valladolid
El telefonillo del cuarto B en la Rondilla

Autovía A-7 a la altura de Benalmádena (Málaga)
El panel de la A‑7 que conocía su nombre en Benalmádena

Barrio del Carmen, Murcia
El Bizum de medianoche en el barrio del Carmen

Gamonal, Burgos