Relato de ficción
El día en que el mundo perdió los sentidos
Un fenómeno inexplicable arrebata un sentido a cada adulto. Mientras la civilización se derrumba, algunos ven una oportunidad.

Nuestro mundo era un festín de sensaciones. Colores vibrantes, música constante, el aroma de la lluvia, el sabor del pan recién hecho. Nadie imaginó que ese sería el último día en que lo experimentaríamos todo.
Sucedió simultáneamente en todo el planeta. Un chasquido invisible. Toda persona mayor de doce años sintió un vértigo repentino. Y el azar lanzó los dados.
Un quinto de la población se sumió en la oscuridad, y con ellos, la civilización comenzó a colapsar.
«¡Mayday! ¡Torre de control, he perdido la vista! ¡No veo los instrumentos!»
Otro quinto quedó atrapado en el silencio absoluto. Completamente sordos.
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«Mi bebé está llorando, veo sus lágrimas, pero no puedo oírlo. El mundo entero se ha convertido en una película muda y aterradora.»
Para otros, los que perdieron el gusto o el olfato, la pérdida fue menor: el aire se volvió vacío, la comida, ceniza.
Pero el horror más profundo fue para los "Sin Tacto".
Un cirujano nota que no siente el bisturí. Pero es mucho peor que eso.
La gente cae porque no siente el suelo bajo sus pies, ni el calor del fuego.
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Se convirtieron en mentes conscientes atrapadas en estatuas de carne.
La sociedad se fracturó inmediatamente. Ya no había naciones, solo castas sensoriales aisladas por sus carencias.
Y en medio de todo, los niños, intactos, observaban aterrorizados el derrumbe del mundo adulto.
Solo dos grupos permanecían casi funcionales: los "Sin Olfato" y los "Sin Gusto". Físicamente capaces, pero fríos. Mientras el resto lloraba su pérdida, los "Sin Gusto" vieron una oportunidad.
«El viejo mundo sentimental ha muerto. La emoción es una debilidad. Solo la eficiencia nos salvará. Máximo beneficio al menor coste. Esa es la única ley ahora.»
Y así comenzó la era de las castas. Un mundo gris, funcional y despiadado, gobernado por aquellos que ya no podían saborear la vida. La era de las Incubadoras había comenzado.
Este relato nació como un vídeo
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