Basado en un caso real
El misterio de Elisa Lam en el Hotel Cecil
Los Ángeles
Un extraño episodio en el ascensor del Hotel Cecil precede a la desaparición de Elisa Lam, cuyo caso conmocionó a Los Ángeles.

Los Ángeles. Una nueva ciudad, un nuevo comienzo. El hotel se alzaba como un gigante silencioso, prometiendo descanso a los viajeros cansados.
Para ella, era una puerta a lo desconocido, pero también la oportunidad de un nuevo comienzo.
Pero pronto notó que algo iba mal. Una presencia.
«¿Me oyes? ¿Quién eres? Sé que estás aquí»
Cada crujido del suelo, cada sombra, era una respuesta que solo ella podía escuchar.
Fue a refugiarse al ascensor. Pero aquello iba con ella. Lo llevaba puesto.
«¡Déjame en paz!»
gritó a las puertas que se cerraban. Se acurrucó en una esquina, un público invisible para una función que solo ella entendía.
Publicidad
Pulsaba los botones, una extraña melodía para un viaje sin destino.
«No puedes atraparme»
susurraba, con la respiración agitada. Las puertas se abrieron y ella salió disparada, una sombra huyendo de otra.
Los pasillos se retorcían como un laberinto sin fin. Cada puerta era una promesa fallida de refugio.
Hacia arriba. Siempre hacia arriba. Las escaleras de incendios eran una escalera hacia el cielo o hacia la nada.
El aire de la noche era frío contra su piel, pero el miedo la quemaba por dentro.
«¿Aquí no me encontrarás, verdad?»
le preguntó a la luna. Eran centinelas silenciosos bajo un cielo indiferente.
Publicidad
La escotilla estaba pesada, una puerta a la oscuridad líquida. Un último vistazo al mundo que dejaba atrás, y luego, el frío abrazo del agua.
«Silencio»
pensó
«Por fin, silencio»
Semanas después, el agua contó su historia.
Un final amargo, envuelto en un misterio que se negaba a ser resuelto.
Un secreto guardado en las profundidades de un tanque en un tejado.
El Hotel Cecil sigue en pie, un monumento de ladrillo y sombras.
Un guardián de las historias que, como esta, nunca se contarán del todo.
Este relato nació como un vídeo
Cada semana publicamos historias nuevas en redes. Síguenos para no perderte la próxima. Las ilustraciones son recreaciones, no fotos del lugar.
Publicidad
Relatos parecidos

Barrio de la Rondilla, Valladolid
El telefonillo del cuarto B en la Rondilla

Barrio del Carmen, Murcia
El Bizum de medianoche en el barrio del Carmen

Vegueta, Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas)
El telefonillo de las tres y diez en Vegueta

Getafe (Madrid)