Relato de ficción
El reto de la silla vacía a medianoche
Un streamer propone dejar una silla frente a la cama y no mirarla al despertar a medianoche. Esa noche, el reto deja de parecer un juego.

«Esta noche haremos el reto definitivo, pero juro que no es para cobardes.»
El cuarto del streamer solo tiene luz fría del monitor, comentarios desfilan como luciérnagas digitales.

«Necesitan una silla vacía frente a su cama. Solo eso. Colóquenla ahora mismo.»
Miles de habitaciones anónimas mueven sillas, patas arrastrándose sobre pisos oscuros, como uñas impacientes.
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«La regla es simple: si despiertan a medianoche, no miren la maldita silla.»
El chat se llena de risas, emoticonos burlones; nadie nota la sombra tras su espalda.

«Porque si voltean, verán quién decidió pasar la noche sentado, observando su sueño.»
Su cámara parpadea un segundo; cuando vuelve, una segunda silueta oscura ocupa su fondo.
«De hecho, yo también puse una silla frente a mi cama. Quiero probarlo con ustedes.»
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Corta la transmisión prometiendo directo nocturno. Apaga luces. Solo la silla queda recortada.
Despierta exactamente a medianoche, corazón desbocado, sintiendo un peso frío junto a la cama.
No se atreve a mirar, pero oye respiración prestada, sincronizada con cada latido suyo.
Su móvil vibra: fotos anónimas muestran habitaciones ajenas, todas con sillas ahora ocupadas.
El último mensaje llega con su propia dirección y una frase: ya estamos en tu silla.
Este relato nació como un vídeo
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