Relato de ficción
La inquietante parada en una gasolinera
En plena tormenta, un conductor se detiene en una gasolinera, pero el empleado ve algo que lo deja paralizado de miedo.

La lluvia golpea el cristal como si quisiera entrar. Llevas horas conduciendo por una carretera que no parece ir a ninguna parte.
La única compañía es tu propio reflejo cansado en el retrovisor. Y la tormenta, que ruge fuera.
De repente, unas luces parpadeantes rompen la oscuridad. Una gasolinera. Tu única salvación en mitad de la nada.
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Al detenerte junto al surtidor, un empleado sale a tu encuentro. Pero no se acerca para repostar.
Se queda paralizado, con la mirada fija, no en ti, sino en la ventanilla trasera de tu coche. Su rostro es una máscara de pánico.
«“Señor… su tarjeta… ha dado un error. ¿Podría pasar un momento a la oficina, por favor?”»
La excusa es torpe, casi ridícula. Pero su miedo es tan real que le haces caso sin dudar.
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Apenas pones un pie dentro, el empleado cierra la puerta con llave. El corazón te da un vuelco.
«“¿Pero qué demonios está pasando?”»
«“Por favor, no se alarme. No mire hacia el coche. Finja que estamos hablando de la cuenta.”»
«“Mientras usted estaba ahí… he visto a alguien. Agachado en su asiento trasero. Con un cuchillo en la mano.”»
Este relato nació como un vídeo
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