Relatos Extraordinarios

Relato de ficción ambientado en un lugar real

Las dos y cuarenta en la autopista del Huerna

Autopista del Huerna

La noche del cambio de hora, Nieves cruza el túnel del Negrón y vuelve a encontrar el mismo coche detenido junto al embalse de Luna.

¿Prefieres verlo? Míralo en vídeo

Autopista del Huerna, en León, la madrugada del último domingo de octubre: la noche del cambio de hora. Nieves cierra los sábados un bar del centro de León y vuelve a casa, a Pola de Lena, en su coche rojo. Cincuenta minutos que se sabe de memoria.

A las dos y cuarenta, en el puente sobre el embalse de Luna, vio un coche blanco parado en el arcén, con los cuatro intermitentes. A su lado, una mujer con chaleco amarillo movía los brazos.

Nieves no frenó. Su padre, camionero, se lo repetía siempre: de noche, en la autopista, no se para; se llama al 112. Ella llamó, dio el aviso y siguió.

Un cuarto de hora después salió del túnel del Negrón, ya en Asturias. El móvil saltó de las tres a las dos: el cambio de hora. Y delante de ella, en lugar de la bajada a Campomanes, apareció otra vez el puente del embalse de Luna.

El mismo coche blanco. La misma mujer, haciendo las mismas señas. Y en el móvil, otra vez, las dos y cuarenta.

Publicidad

«Vale. Te has dormido al volante y has soñado el túnel. Para en la próxima área y tómate un café.»

Pero no había próxima área. Había curvas, montaña y, al fondo, la boca del Negrón. Nieves volvió a llamar al 112. Le contestó el mismo operador.

«Señora, la patrulla acaba de pasar por el puente de Luna. Ahí no hay ningún coche.»

«Pues yo la estoy viendo. Está en el arcén, mirándome.»

La tercera vez, la mujer ya no estaba en el arcén. Estaba de pie en mitad del carril, con el chaleco brillando bajo los faros. Nieves pisó el freno a fondo y el coche rojo se detuvo a un metro de ella. Las dos y cuarenta.

Publicidad

La mujer se acercó a la ventanilla. Tenía la cara cansada, como quien lleva mucho tiempo esperando.

«Gracias por parar. Solo hacía falta que parara una.»

Nieves pensó que, si la ayudaba, la carretera la dejaría marchar. Se puso su propio chaleco amarillo, bajó del coche y fue hasta el coche blanco. Estaba vacío y frío, con las llaves puestas.

A su espalda oyó cerrarse una puerta. La suya. El coche rojo arrancó, con su móvil dentro, y sus luces se perdieron hacia el túnel del Negrón.

Desde entonces, cada año, la noche del cambio de hora, hay un coche blanco en el puente del embalse de Luna. A las dos y cuarenta, con los cuatro intermitentes. Y una mujer con chaleco amarillo, haciendo señas.

Los coches pasan de largo. Algunos llaman al 112. Nieves no se lo reprocha: de noche, en la autopista, no se para.

Míralo en vídeo

Este relato nació como un vídeo del canal. Cada semana publicamos historias nuevas.

▶ Verlo en TikTok▶ Verlo en Instagram▶ Verlo en Facebook

Síguenos en TikTok, Instagram, Facebook y YouTube. Las ilustraciones son recreaciones, no fotos del lugar.

Publicidad

Relatos parecidos