Relatos Extraordinarios

Relato de ficción ambientado en un lugar real

La última llamada de Remedios en Zamora

Zamora

Una anciana de Zamora activa su teleasistencia de madrugada, pero solo pide que alguien venga a alimentar a su canario.

Ilustración · Fantasmas

Zamora. Un tercero sin ascensor junto a la plaza de Viriato. Allí vive Remedios, ochenta y seis años, viuda, sola. Al cuello lleva un medallón con un botón rojo: la teleasistencia.

Nuria es la operadora que la llama cada mañana a las diez desde la central de Valladolid. Cinco minutos: las pastillas, el tiempo que hace en Zamora. Y siempre le pregunta por el canario.

«Cantando, hija. Este pájaro me va a enterrar.»

Esta madrugada, a las 5:40, saltó la alarma del medallón de Remedios. Nuria abrió la línea con el altavoz de la casa.

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«No te asustes, hija. Yo ya no tengo prisa. Pero venid por el canario, que se me ha acabado el alpiste.»

Nuria mandó una ambulancia y avisó a los bomberos. Llegaron a las 6:15. La puerta estaba cerrada por dentro, con la cadena echada.

«Nuria... esta señora no se ha caído esta noche. Lleva en el suelo de la cocina por lo menos tres semanas.»

Nuria buscó una explicación normal: una vecina que imitaba la voz, un error de la central, una dirección equivocada. Pero el medallón estaba en la mano de Remedios. Apretado.

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Entonces abrió el registro. Veintiuna llamadas en esas tres semanas, una cada mañana a las diez. Todas atendidas. Todas grabadas. Y en todas, Remedios decía que estaba bien.

En la cocina, junto a la ventana, colgaba la jaula. El bebedero, con agua limpia. En el comedero, las cáscaras de las últimas semillas. Y el canario, vivo.

Un canario no aguanta ni tres días sin comer. En la encimera había un saco de alpiste de cinco kilos. Vacío. Doblado con cuidado.

Durante tres semanas, nadie echó de menos a Remedios. Y ella solo pidió ayuda cuando ya no pudo seguir cuidando del único que la esperaba.

«Este pájaro me va a enterrar», decía cada mañana. Tenía razón. Fue él quien consiguió que, por fin, alguien viniera a buscarla.

Este relato nació como un vídeo

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