Relato de ficción ambientado en un lugar real
Las sombras de la azotea y el reloj de Barcelona
Barcelona
Desde una azotea de Barcelona, un vigilante descubre sombras que señalan ventanas vacías al ritmo de un reloj detenido.

Noche húmeda en Barcelona, la azotea vigila una plaza casi desierta.
Sergio, vigilante nocturno, asciende por la escalera metálica, farola parpadeante tras sus pasos.

En el centro, el viejo reloj de torre marca siempre la misma hora imposible.
Las agujas detenidas señalan la desaparición de la primera persona que lo miró fijamente.
Publicidad
Sergio enciende su linterna, recorre la plaza desde arriba, buscando movimiento entre las sombras.

Entonces las sombras se deslizan contracorriente, ajenas al viento, trazando un pulso propio.
Forman flechas oscuras, inclinándose hacia una ventana iluminada en un edificio aparentemente vacío.
En aquella ventana, una figura inmóvil parece observarlo, aunque el piso debería estar deshabitado.

«No hay nadie asignado allí esta noche.»
Publicidad
Sergio susurra, pero el eco no vuelve; la ciudad parece contener la respiración.
Otras sombras señalan más ventanas, una tras otra, todas encendidas al mismo tiempo imposible.

En cada cristal, siluetas quietas, mirando hacia arriba, sincronizadas con el latido mudo del reloj.
Las agujas inmóviles comienzan a temblar, intentando avanzar un minuto más hacia la ausencia.
Las sombras confluyen bajo sus pies, apuntando ahora claramente a él, reclamando al siguiente desaparecido.
Este relato nació como un vídeo
Cada semana publicamos historias nuevas en redes. Síguenos para no perderte la próxima. Las ilustraciones son recreaciones, no fotos del lugar.
Publicidad



