Relatos Extraordinarios

Basado en un caso real

Tarrare, el hombre de hambre insaciable en Francia

Francia

En la Francia del siglo XVIII, Tarrare convirtió su hambre insaciable en un espectáculo que acabaría despertando sospechas atroces.

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Ilustración · Hospitales y sanatorios

Esta es la historia real de un hombre al que el mundo no pudo saciar, y al que la historia apenas puede digerir.

Su nombre era Tarrare. Nació en Francia, cerca de Lyon, alrededor del año mil setecientos setenta y dos.

Desde niño, poseía un apetito sobrenatural. No era hambre; era un abismo que lo consumía todo.

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Sus padres, desesperados e incapaces de alimentarlo, lo echaron de casa. Siendo adolescente, ya comía el equivalente a su propio peso en carne al día.

Se unió a charlatanes y artistas ambulantes en París. La multitud pagaba para verlo tragar corchos, piedras y cestas enteras de manzanas.

Pero el espectáculo se volvió macabro. Pronto empezó a devorar animales vivos frente al público: gatos, serpientes e incluso cachorros.

Durante la guerra, se unió al Ejército Revolucionario Francés. Las raciones militares eran una burla para él; siempre estaba famélico.

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Los generales intentaron usarlo como espía. Le hicieron tragar una caja de madera con un documento. Fue capturado, golpeado y el plan fracasó miserablemente.

Terminó en el hospital militar, pero su hambre era peor que la enfermedad. Lo atraparon bebiendo sangre de pacientes sangrados y comiendo cadáveres en la morgue.

El horror absoluto llegó cuando un bebé de catorce meses desapareció del hospital. Todas las sospechas cayeron inmediatamente sobre él.

Tarrare huyó. Murió años después en Versalles. La autopsia reveló órganos internos podridos y un estómago tan grande que ocupaba casi todo su abdomen.

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